¿Por qué los jefes de proyectos novatos se abruman con los tipos de contrato?

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¿Por qué los jefes de proyectos novatos se abruman con los tipos de contrato?

Observo que esa es la tendencia la primera vez que nos enfrentamos a la gestión de un contrato. Tiramos de modelos que ya existen o recurrimos al departamento jurídico de la empresa. Sin embargo, en nuestro día a día, estamos más involucrados en el desarrollo de los contratos de lo que inicialmente pensábamos.

¿Alguna vez has participado en la elaboración de una RFQ? ¿Cómo identificas y evalúas a los posibles proveedores de tu proyecto? ¿Dispones de los mecanismos adecuados para controlar los plazos y las condiciones de entregas de tus proveedores?

La correcta gestión de las adquisiciones es un elemento estratégico en los proyectos, al igual que los negocios; por esta razón, es importante que el Director del Proyecto se implique en los procesos de compras y aprovisionamientos para cerrar el proyecto con éxito. Y por lo tanto, identificar el tipo de contrato más adecuado para cada acuerdo.

Un acuerdo para la adquisición de un producto o servicio entre dos organizaciones pueden materializarse mediante un contrato; la elección del tipo de contrato y la redacción del mismo puede volverse un proceso bastante complejo en la medida en que lo sean las organizaciones y el producto que se entrega.

Esta entrada es un ejercicio por recurrir a una definición de contrato más generalista, como punto de partida para llegar a entender los procesos más complejos en los que podamos estar implicados en el aprovisionamiento de nuestro proyecto.

El código civil de la legislación española puede servirnos de ayuda para entender los siguientes conceptos:

¿Cuál será el objeto del contrato?

“Pueden ser objeto del contrato todas las cosas, aún las futuras, que no estén fuera del comercio de los hombres, y todos los servicios que no sean contrarios a las leyes ni a la moral”[…]“no pueden ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles”

Esta declaración básica puede servirnos para entender que debemos identificar claramente los requisitos del producto o servicio que será objeto del contrato.

La legislación española tampoco recoge una clasificación de todos los posibles contratos, y llegados a este punto, es donde podemos recurrir a la clasificación que propone la metodología de la Guía PMBOK® publicada por el Project Magament Institute (PMI®). Si la estudiamos desde el punto de vista de gestión de proyectos nos ayudará con otras tareas como la gestión del riesgo. Y por fin, encontraremos una lógica a esta clasificación.

Para el examen de Certificación PMP® necesariamente tendremos que memorizarla. Ánimo! 😉

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