El código ético de la profesión como Project Management

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El código ético de la profesión como Project Management

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La responsabilidad, el respeto, la equidad, la honestidad, la competencia profesional… son palabras que irrumpen con mucha fuerza y, además, son la base del código ético de la profesión como Project Management.

Desde la antigua Mesopotamia hasta hoy, el ser humano se ha involucrado con el trabajo que desempeña en el mundo que le rodea, y además, ha tomado conciencia de ello. Lo materializa a través de los códigos que regulan la responsabilidad profesional; desde el Código Hammurabi, año 1720 a.C, hasta nuestros días, encontramos distintos mecanismos de autorregulación moral y ética sobre aspectos complejos de la vida profesional.

Existen muchos instrumentos para orientar la buena práxis en todos los oficios: libros de estilo, estatutos de redacción, convenios, el juramento hipocrático de los profesionales de la salud, el código deontológico de abogados, periodistas,… y como no podía ser de otra manera, los organismos que promueven la profesión de gestión de proyectos, establecen las pautas de conducta a través de un código ético y profesional en este ámbito.

  • El PMI® lo hace con El Code of Ethics and Professional Conduct del Project Management Institute
  • IPMA® con el Ethical Code of Conduct for IPMA

El director de proyectos asumirá responsabilidades por acciones u omisiones durante la ejecución del proyecto, y como líder, deberá saber transmitirlo al resto de personas que forman el equipo. Son muchas las tareas en las que tendrá que tener presente el buen hacer: negociar honestamente, anteponer los objetivos del proyecto ante cualquier otra circunstancia, gestionar de forma honrada los recursos asignados al proyecto, preservar el medio ambiente,…

Todas las actividades que se lleven a cabo durante la ejecución del proyecto estarán alineadas con sus objetivos. Los resultados y beneficios del proyecto contribuirán a los objetivos estratégicos de la organización y a su misión. Y ésta, a la sostenibilidad económica y medioambiental para llegar a cubrir las necesidades de interés público. Y esto es lo que nos hace avanzar como sociedad. Así es como la responsabilidad profesional del director de proyectos se torna fundamental.

Como podemos ver, el largo hilo conductor que une las actividades del proyecto con el interés público no es otra cosa que un adecuado uso de los valores y la ética.

Sabemos que países y empresas realizan grandes inversiones en proyectos. Por ejemplo, en los pueblos españoles podemos encontrar vallas con la información de las inversiones del Fondo FEDER. Tanto las millonarias inversiones, como el modesto presupuesto que se gaste en una organización. Si se llevan a cabo ante una falta de valores, las consecuencias de una mala gestión repercutirán en una sociedad que no avanzará e incluso retrocederá. Y sus consecuencias las sufriremos todos.

¿Cuáles son tus valores?

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